AREAS

DESCRIPCION DE LAS SECCIONES

FOTOS:
Imágenes de las actividades de la comunidad.

CONTACTO:
Datos para comunicarnos.

INTI AYLLU:
Actividades en el Centro Espiritual.

PROYECTOS:
Resumen de imágenes fotográficas y de video sobre la llegada de la Abuelita Agua al Inti Ayllu de Tilcara.

COMUNIDAD:
Recuerdo hermoso de una Ceremonia de Flechada en nuestro Centro Espiritual.

HISTORIA:
Resumen de una parte de la historia oficial de nuestra región.

UBICACIÓN:
Descripción del lugar donde nos encontramos.

PUEBLO FISCARA:
Asamblea de Reconstitución del milenario Pueblo Tilcara.

BREVE HISTORIA DEL LUGAR

Las diversas investigaciones realizadas por historiadores y antropólogos locales permiten conocer la historia cercana que involucra a nuestra comunidad.

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Vista de andenes de cultivo desde la Cueva del Inca.

Durante los primeros contactos entre los pobladores originarios y los españoles, estos últimos dieron a conocer con el nombre de omaguacas a los pobladores indígenas que habitaban la Quebrada de Humahuaca. Sin embargo, y una vez asegurado el dominio de los invasores sobre estas tierras, se reconoció a los omaguacas como una de las tantas parcialidades que habitaban la Quebrada, junto con los tilianes, puquiles, purmamarcas y tilcaras. Según Mirta A. Seca “… los tilcaras, habitaban las tierras comprendidas entre las Quebradas de Juella y Purmamarca.” Por lo cual, el actual territorio comunitario ocupado por la Comunidad Aborigen Cueva del Inca, correspondería con el ocupado por los tilcaras durante los primeros tiempos de la colonización.

Las comunidades indígenas de la Quebrada resistieron tenazmente ante la invasión de las fuerzas españolas, poniendo más de una vez en jaque la ocupación colonial. En este aspecto, se destaca el accionar del cacique Viltipoco, quien comandó la resistencia de los pueblos de la Quebrada e invadió y destruyo, en 1561, la recientemente fundada Ciudad de Nieva. La conquista de la Quebrada de Humahuaca se dio definitivamente en 1595, tras la captura de Viltipoco y la derrota de sus fuerzas. A partir de allí, las autoridades coloniales comenzaron a distribuir mercedes y encomiendas. Los tilcaras fueron encomendados a Francisco de Argañaraz, mientras que, de manera coetánea, se fundaba el pueblo de indios de San Francisco de Tilcara. Tras una serie de pleitos, los indígenas que habitaban este nuevo pueblo lograron obtener la posesión de una merced otorgada por el Rey, la cual fue obtenida en 1606. Gabriela Sica considera que: “La merced abarcaba una parte importante de la porción media de la Quebrada, y dentro de ella quedaron comprendidas importantes áreas agrícolas de fondo de valle (Hornillos, Chipaca, El Pechel, Huichaira, Juella)”

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Puesto de doña Hilaria Alancay en Quebrada de la Cruz.

Mientras que “Todos estos amparos fueron realizados por pedido expreso de los integrantes de la encomienda, mediante la presentación del Cacique Felipe Viltipoco y en algunos casos del protector de Naturales […] La propiedad llegó, casi intacta hasta el siglo XIX, a excepción de un potrero en la quebrada de Juella.” A pesar del avance y el dominio colonial español, los tilcaras obtuvieron sus propias tierras por una merced real, mientras que el pueblo de San Frasisco de Tilcara (actual pueblo de Tilcara) era gobernado por sus mismos caciques ante la corona. Durante las Guerras de Independencia la región de la Quebrada fue drásticamente afectada pues era el paso y corredor por el cual transitaban las tropas realistas provenientes del Alto Perú. La guerra en esta región se extendió desde 1810 hasta 1822, sufriendo 11 invasiones realistas. Los quebraderos participaron activamente en la resistencia contra los ejércitos relistas, enrolándose en el Ejército de Norte y luego formando sus propias guerrillas al mando de Arias y Álvarez Prado. Tras la finalización del conflicto la región quedó devastada.

Durante la etapa republicana la situación de la propiedad de las comunidades indígenas de la Quebrada cambió. El antiguo uso comunitario de la tierra contemplado en el ayllu prehispánico y en las mercedes reales entregadas a las parcialidades indígenas, fue modificado por la aplicación de la propiedad privada, propia del régimen liberal. Sin embargo, la Quebrada representaría una excepción a esta nueva lógica, mediante la aplicación de la enfiteusis. La entrega de tierras en enfiteusis se dio entre 1839 y 1854. En el departamento de Tilcara se entregaron pequeñas propiedades de entre 1 y 4 Has, a un total de 469 familias. Al mismo tiempo, comenzaron a consolidarse algunos latifundios, como el de la familia Álvarez Prado. Esta situación derivó en una estructura de la propiedad particular donde convivían el latifundio con el minifundio, a diferencia del resto de la provincia (sobre todo el Ramal y la Puna), donde el latifundio avanzó sobre las antiguas mercedes entregadas a las distintas comunidades indígenas. Desconocemos que procesos sociopolíticos determinaron esta diferenciación hecha por el Estado provincial con respecto a los pueblos indígenas de la Quebrada y los del resto de la provincia, en cuanto a su acceso a la tierra.

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Puesto de Sajama en Poscollo.

Sin embargo, en este caso específico, se sigue reconociendo la posesión de estas tierras por parte de los pueblos indígenas en tiempos de la colonia. Fandos y Teruel, analizando el debate legislativo previo a la aplicación de la enfiteusis, citan las palabras de Manuel Ignacio del Portal: “¿Cómo quitarles esas tierras en un día después de 200 años de posesión?¿Cuál sería el clamor general de esos infelices al arrancarles violentamente unos terrenos que por tanto tiempo han poseído pacíficamente como suyos propios cultivándolos y adelantándolos y en que depende tal vez la mantención de sus miserables familias? […] Por esto es que la comisión bien penetrada de la arduidad del asunto por ahora sólo se limita a dictaminar provisoriamente”. Sin embargo, debemos remarcar que si bien la enfiteusis permitió a los pueblos indígenas de la Quebrada (y de Tilcara en particular) la posibilidad de seguir accediendo a sus medios de producción, desconoció la propiedad comunal sobre la cual se habían estructurado tradicionalmente.

El término Kolla surge de los pueblos que habitaban la parte sur del imperio incaico conocido como el Collasuyo, región que abarcaba las provincias del Noroeste Argentino, entre ellos el pueblo Tilcara. Son innumerables las evidencias de la ancestralidad del territorio que ocupan, principalmente en lo que se conoce como Sitio Arqueológico de Sarahuaico, al pie de la formación natural de una cueva conocida como Cueva del Inca –que dio nombre a esta comunidad-, como de otras denominaciones tales como “Cueva de Aguirre”, “Cueva del Waira”, etc. La ocupación de los tilcaras se ve documentada hasta nuestros días con andenes de cultivo, ya deteriorados en el tiempo, que pueden observarse a simple vista desde la Cueva del Inca.Las similitudes culturales de los pueblos de la región se ven evidenciados en numerosos trabajos que hablan del intercambio de productos entre las poblaciones vecinas, tan distantes entre si como de la región de Chile cercana al mar hasta la zona selvática del ramal jujeño y que tiene evidencias en numerosos objetos hallados en los sitios arqueológicos de estudio.

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Casa circular semi-subterránea en Quebrada de la Cruz

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Puesto de Mamani cercano al Centro Comunitario Inti Ayllu.

Es razonable suponer que esto se puede trasladar a los hábitos culturales, puesto que en territorio de la comunidad Cueva del Inca, se observan construcciones similares a los pueblos de la puna, tales como viviendas circulares semisubterráneas y corrales circulares hechos con elementos de la zona, como ramas de churquis y otros. Aún se observa la costumbre ancestral de la utilización de puestos para el pastado estacional de los ganados y definen en gran medida la extensión territorial de la comunidad y testimonian su ocupación y posesión ancestral.

¡NO AL DESALOJO DE LA COMUNIDAD! ¡NO A LA VENTA DE NUESTRA MADRE!

 

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